Virginia Gallardo mostró que hace “cuchas” de cartón con sus afiches de campaña y estallaron las críticas

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Virginia Gallardo mostró que hace “cuchas” de cartón con sus afiches de campaña y estallaron las críticas

Mientras el país atraviesa una crisis económica profunda y el oficialismo habla de inversiones, modernización y un futuro de prosperidad, una escena publicada en redes sociales por la diputada Virginia Gallardo generó polémica y abrió un debate incómodo sobre prioridades, marketing político y el rol real de los legisladores.

En un video difundido en sus propias cuentas, la legisladora aparece reciclando cartones y afiches de su campaña para fabricar cuchas destinadas —según explica— a perros en situación de calle. La acción fue presentada como un gesto solidario y ecológico. Sin embargo, lejos de cosechar únicamente elogios, el contenido desató una ola de cuestionamientos.

El contraste fue inevitable. Mientras desde el espacio de gobierno se instalaron promesas de desarrollo, crecimiento y un salto hacia una Argentina “moderna”, la imagen de una diputada armando refugios precarios con cartón y papel impreso con su propia cara fue leída por muchos usuarios como símbolo de improvisación, asistencialismo de bajo impacto y política de redes más que de gestión.

Las críticas apuntan a varios frentes. Por un lado, la utilidad real de esas cuchas: el cartón y el papel, materiales frágiles frente a la humedad, el frío y la lluvia, difícilmente resistan más que unos días a la intemperie. Lo que hoy se muestra como ayuda, advierten proteccionistas y usuarios, puede transformarse rápidamente en residuos mojados y basura en la vía pública.

Por otro lado, se cuestiona el mensaje de fondo. ¿Es esta la función de una diputada nacional? En lugar de impulsar leyes, gestionar recursos o promover políticas públicas estructurales para el bienestar animal —como campañas de castración masiva, refugios adecuados o programas municipales sostenidos— la escena exhibe una acción simbólica, de bajo costo y alto rendimiento en redes.

También generó ruido el componente de autopromoción. Los refugios están hechos con afiches de campaña que muestran su imagen, lo que para muchos convierte el gesto en una extensión de la construcción de marca personal más que en una política de fondo.

El episodio volvió a poner sobre la mesa una discusión recurrente: la diferencia entre política pública y contenido para redes sociales. En tiempos donde la comunicación muchas veces reemplaza a la gestión, acciones visuales, simples y “virales” suelen ocupar el lugar de soluciones de largo plazo.

La pregunta que quedó flotando no es si ayudar a los animales está bien —nadie discute eso— sino si este tipo de iniciativas, realizadas desde una banca legislativa, responden a una estrategia seria y sostenible o a una puesta en escena que, como el cartón bajo la lluvia, dura poco y deja más dudas que soluciones.

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