
Santiago del Estero volvió a ocupar un lugar central en la agenda nacional. No por una promesa ni por un proyecto a futuro, sino por resultados concretos. Los eventos deportivos de primer nivel realizados durante el último fin de semana —la Pro League de Hockey y la Final del Torneo Clausura entre Racing y Estudiantes— dejaron cifras que hablan por sí solas y consolidan a la provincia como una de las plazas más importantes del país para la organización de espectáculos masivos.
Según datos oficiales, el impacto económico estimado alcanzó los 6.500 millones de pesos, con la llegada de cerca de 40 mil personas provenientes de distintos puntos de la Argentina y del exterior. La ocupación hotelera fue del 100 % tanto en la ciudad Capital como en Termas de Río Hondo, con un efecto derrame inmediato sobre localidades como La Banda y ciudades aledañas, que absorbieron parte de la demanda turística.
Una provincia preparada para eventos nacionales e internacionales
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Lejos de tratarse de un hecho aislado, los números confirman una capacidad organizativa que Santiago del Estero viene construyendo desde hace años. El Estadio Único Madre de Ciudades, la infraestructura vial, los servicios, la seguridad y la logística demostraron estar a la altura de eventos de alcance nacional e internacional.
A esta capacidad se suma una plaza hotelera robusta y diversificada:
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Capital santiagueña
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La Banda
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Termas de Río Hondo, con uno de los polos hoteleros más importantes del norte argentino
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Ciudades del interior que se integran al circuito turístico–deportivo
Este entramado permitió responder a una demanda extraordinaria en muy poco tiempo, algo que no todas las provincias pueden garantizar.
Gastronomía, cultura y economía regional

El movimiento turístico no se traduce solo en estadios llenos. Impacta directamente en la vida cotidiana de miles de santiagueños y santiagueñas: alojamientos, comercios, gastronomía, estaciones de servicio, transporte, entretenimiento y trabajadores independientes.
La oferta gastronómica, profundamente ligada a la identidad cultural local, fue uno de los grandes atractivos para quienes visitaron la provincia. Peñas, restaurantes, ferias y espacios culturales formaron parte de una experiencia que va más allá del evento deportivo y posiciona a Santiago del Estero como destino integral.
Cada evento de esta magnitud sostiene y genera puestos de trabajo, dinamiza economías regionales y fortalece sectores que dependen directamente del turismo.
Federalizar los eventos: una discusión que incomoda

Durante años, una de las críticas recurrentes desde ciertos sectores fue:
“¿Para qué hacer un estadio de esta magnitud en Santiago del Estero si no hay eventos?”
Hoy, con el estadio funcionando a pleno y recibiendo finales, competencias internacionales y partidos históricos, la crítica mutó:
“¿Por qué los eventos se hacen en Santiago del Estero y no en Buenos Aires?”
La contradicción es evidente. Lo que antes se cuestionaba como “obra faraónica”, hoy molesta porque funciona. Y porque pone en discusión un modelo centralista que durante décadas concentró los grandes eventos en una sola ciudad y terminó coronando a Santiago como un excelente anfitrión.
Se destapa la olla y en realidad hay más que deporte: ¿Qué intereses están en juego?

No es casual que gran parte del desgaste mediático recaiga sobre Santiago del Estero justo cuando el fútbol argentino atraviesa una disputa de fondo. La AFA oficializó que, tras la finalización del contrato con el Grupo Clarín para la televisación del ascenso, se abre la posibilidad de una nueva licitación o la transmisión directa a través de AFA Play.
El contrato vigente con Torneos y Competencias S.A. y Tele Red Imagen S.A., firmado en 2016 y modificado en 2019, finaliza este diciembre. En ese contexto, la pelea por la “caja” del fútbol argentino volvió a intensificarse.
En criollo y sin vueltas: patearon el chancho y saltaron los dueños.
El posible fin del histórico “kiosquito” mediático encendió todas las alarmas y activó un aparato comunicacional dispuesto a todo con tal de preservar intereses económicos.
“El Grupo Clarín quiere quedarse con la AFA”, sostuvo Víctor Hugo Morales en su editorial reciente. La disputa no es nueva, pero sí más explícita. Y cuando los negocios tiemblan, las operaciones se multiplican.
Santiago del Estero como daño colateral

En ese escenario, dirigentes vinculados a la AFA, como Claudio Tapia y Pablo Toviggino, este último históricamente relacionado con Santiago del Estero, pasaron a ser blanco constante de ataques mediáticos.
Además, distintos medios vincularon a Toviggino como inversor de la plataforma de streaming Carnaval TV, espacio donde se difundieron los audios que revelaron presuntas coimas y que salpicaron a Diego Spagnuolo, Eduardo “Lule” Menem y Karina Milei. Un escándalo que tensó aún más la relación entre política, fútbol y poder económico.
En esa pelea de alto voltaje, Santiago del Estero termina siendo señalado como daño colateral, no por lo que hace mal, sino precisamente por lo que hace bien: organizar, crecer y ocupar un lugar que históricamente estuvo vedado para el interior profundo.
Identidad, hospitalidad y una respuesta colectiva

Frente a estos ataques, los santiagueños no respondieron con soberbia ni con confrontación vacía. Respondieron con lo que mejor saben hacer: hospitalidad.
Ese rasgo identitario quedó resumido en una chacarera que los santiagueños alzan como bandera cultural:
“Mi pueblo es un cantor que canta la chacarera
No ha de cantar lo que, muy dentro, no sienta
Cuando lo quiera escuchar, entre a mi pago sin golpear”.
«No somos mejores que nadie, pero tampoco somos peores»
Este fin de semana, Santiago del Estero volvió a demostrar —con hechos— que está preparada, que puede organizar eventos de primer nivel y que el federalismo no es un discurso: se ejerce.
