Pablo Grillo: el fotógrafo herido en la represión que Patricia Bullrich negó hasta que los videos la desmintieron

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Pablo Grillo: el fotógrafo herido en la represión que Patricia Bullrich negó hasta que los videos la desmintieronEl fotógrafo argentino Pablo Grillo, de 35 años, resultó gravemente herido durante la represión policial del 12 de marzo de 2025 frente al Congreso de la Nación, en Buenos Aires, mientras cubría una manifestación de jubilados y organizaciones sociales. Grillo, reportero gráfico independiente, recibió el impacto de una cápsula de gas lacrimógeno en la cabeza, disparada por fuerzas de seguridad que actuaban bajo el mando político del Ministerio de Seguridad conducido por Patricia Bullrich.

El proyectil le provocó fractura de cráneo, traumatismo severo y pérdida de masa encefálica, dejándolo inconsciente durante un largo período y en estado crítico. Fue trasladado de urgencia al Hospital Ramos Mejía, donde atravesó múltiples cirugías y un prolongado tratamiento en terapia intensiva. Su recuperación fue lenta, compleja y con riesgo de vida durante semanas.

Desde el primer momento, la entonces ministra Bullrich negó la responsabilidad de las fuerzas de seguridad. Sostuvo públicamente que el disparo había seguido los protocolos y que el cartucho “rebotó” antes de impactar, insinuando que se trató de un hecho accidental. Esa versión oficial comenzó a desmoronarse cuando se difundieron videos de cámaras de seguridad y registros de otros medios, donde se observa el momento del disparo en dirección al sector donde se encontraba Grillo trabajando.

Las imágenes dejaron en evidencia que el fotógrafo no estaba realizando ninguna acción violenta, sino ejerciendo su tarea profesional. La contradicción entre los registros audiovisuales y el discurso oficial abrió un fuerte debate sobre la responsabilidad política en el operativo represivo.

La familia de Grillo fue contundente al rechazar las declaraciones oficiales, denunciando que se intentaba minimizar un hecho gravísimo. Organizaciones de prensa y derechos humanos también señalaron que el caso expone un patrón de represión estatal que pone en riesgo a trabajadores de prensa, especialmente en coberturas de protesta social.

Con el paso de los meses, Pablo Grillo inició un proceso de rehabilitación extenso. Sus avances fueron celebrados por su entorno: volvió a alimentarse con mayor normalidad, recuperó parte del control corporal y logró retomar pequeños gestos cotidianos que, en su estado, representan enormes pasos médicos. Aun así, su recuperación sigue siendo larga y con secuelas.

Recientemente, Grillo grabó un video enviando un saludo a los trabajadores del Sindicato de Prensa de Buenos Aires, un gesto que emocionó a colegas y reflejó tanto su fortaleza como la red de apoyo que lo acompaña. Su mensaje también reavivó el reclamo de justicia y de responsabilidades políticas por lo ocurrido.

El caso de Pablo Grillo se convirtió en un símbolo del riesgo que enfrentan periodistas y reporteros gráficos en contextos de represión. Y también en una pregunta incómoda que sigue vigente: qué nivel de responsabilidad política existe cuando la violencia estatal deja a un trabajador de prensa al borde de la muerte, mientras desde el poder se intenta negar lo evidente.

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