
Bruselas fue escenario de protestas masivas de agricultores europeos durante una cumbre de líderes de la Unión Europea y mientras se discutía el futuro del acuerdo comercial con el Mercosur. Miles de productores rurales, llegados desde distintos países, bloquearon el centro de la capital belga con tractores, bocinazos y acciones simbólicas como arrojar papas sobre las calles, en una demostración de rechazo a propuestas que consideran perjudiciales para el campo.
La protesta, que reunió a agricultores de las 27 naciones miembro de la UE, tuvo lugar cerca del Parlamento Europeo y otras instituciones clave. Con tractores paralizando avenidas, los manifestantes denunciaron que el tratado comercial —negociado durante más de dos décadas entre la UE y los países del Mercosur— podría exponer a los productores europeos a competencia desleal, afectando sus ingresos y la estabilidad del sector rural
Además del bloqueo de carreteras y los bocinazos, se registraron momentos de tensión con las fuerzas del orden, que respondieron con cañones de agua y gases lacrimógenos para contener a la multitud. En algunas zonas, los agricultores llegaron a lanzar papas y huevos como gesto simbólico de protesta, lo que dejó toneladas de tubérculos esparcidos en el pavimento que más tarde debieron ser recogidos por los vecinos.
La manifestación también expresó la preocupación por recortes previstos en la Política Agraria Común (PAC) de la UE, que otorga subsidios a los productores. Los manifestantes advierten que estos recortes, combinados con la apertura comercial, podrían deteriorar aún más la rentabilidad de las explotaciones familiares y pequeñas producciones
Aunque la protesta se mantuvo mayormente pacífica, el uso de tractores para obstaculizar el tránsito y la acumulación de papas en las vías se convirtieron en imágenes emblemáticas de una jornada que volvió a poner el foco sobre el malestar del campo europeo en un momento clave de decisiones políticas y comerciales.
